Diosa de la fe y la lealtad
Fides era la diosa romana de la fe, la lealtad, la confianza y la buena fe en todos los tratos entre personas. Su nombre provenía directamente del latín que significaba fe, confianza y promesa cumplida. En la cosmovisión romana, Fides era una potencia fundamental para la supervivencia de cualquier sociedad: sin confianza en la palabra de otros, sin fe en que los acuerdos serían honrados, la sociedad se desintegraría en caos y violencia perpetua.
Fides era invocada particularmente en el Senado romano, donde la lealtad al estado era considerada de suma importancia. Los senadores, conscientemente o no, rezaban a Fides pidiendo que bendijera sus deliberaciones y asegurara que los votos y las palabras pronunciadas en el Senado fueran honestos y vinculantes. Fides era considerada una protectora del funcionamiento orderly del gobierno: sin ella, la política se reduciría a conspiración y engaño. Los tratados entre estados romanos y sus vecinos o aliados eran considerados bajo el patrocinio de Fides, con la esperanza de que ella vigilara que ambas partes cumplieran sus obligaciones.
Aunque Fides no disponía de templos tan grandiosos como otras diosas mayores, su influencia se extendía a través de toda la sociedad romana. Los comerciantes la invocaban en sus transacciones, confiando en que ella bendijera los negocios honestos. Los amigos hacían pactos bajo su tutela, jurando lealtad mutua. El nombre de Fides persistió a través de los siglos, incluso adoptado posteriormente en formas populares como el nombre «Fido», que los dueños de perros griegos y romanos daban a sus mascotas, queriendo así asegurar que sus compañeros animales fueran leales y confiables. Fides encarnaba la verdad de que la sociedad humana descansa, en último análisis, sobre la confianza y la fe mutua.