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Dioses y Diosas

Lara

Diosa romana de la comunicación

Diosa de la palabra

Lara era una ninfa romana, una criatura acuática que se hizo famosa por su incapacidad de permanecer en silencio. Su nombre podría derivarse de «larus», que significaba parlanchín o comunicativo. Según la leyenda, Lara era conocida por hablar constantemente, por compartir información y noticias, particularmente aquellas que quizá no debería haber compartido. Esta característica verbal la hacía problemática desde la perspectiva de los dioses más poderosos, quienes preferían mantener sus secretos.

Según la mitología, los actos de Lara de revelar información divina eventualmente llegaron a los oídos de Júpiter, quien se ofendió por su parlanchina naturaleza. Ofendido, Júpiter castigó a Lara de una manera particularmente dura: le cortó la lengua, privándola de la capacidad de hablar. Sin embargo, incluso este castigo no silenci ó completamente a Lara: se decía que continuaba emitiendo ruidos burbujeantes extraños, susurros incomprehensibles que continuaban perturbando el orden divino. Según algunas versiones, de estos sonidos garburados surgió Mania, una diosa menor del inframundo.

A pesar de su castigo y su silenciamiento forzado, Lara eventualmente ganó un lugar en la mitología romana como antecesora de los Lares, los dioses protectores del hogar romano. Según la leyenda, los Lares fueron sus hijos, posiblemente fruto de una unión con otra deidad o espíritu. De esta manera, aunque Lara fue castigada y silenciada, su legado perduró a través de sus descendientes divinos. Su historia servía como recordatorio de los peligros de hablar demasiado, de revelar secretos, de no respetar los límites de lo que debe ser dicho en voz alta.

Otra ficha al azar