El protector de los límites y los campos silvestres
También conocido como Silvanus, Sylvanus.
Silvano es un dios romano de la naturaleza y de los espacios silvestres, protector de los campos cultivados y de los límites entre las tierras habitadas y los bosques salvajes. Su nombre, derivado de « silva » (bosque), define su dominio como guardián de los espacios boscosos. Aunque Silvano era originalmente una deidad itálica independiente, su figura se enriqueció con características del etrusco Selvans y gradualmente adquirió asociaciones con Fauno y otras divinidades pastorales, convirtiéndose en parte de un sistema más amplio de protección de la vida rural y salvaje.
El culto a Silvano era particularmente importante para pastores, agricultores y cazadores que vivían en las fronteras entre la civilización romana y el mundo salvaje. Se le invocaba para proteger el ganado contra depredadores, para asegurar que los campos no fueran destruidos por animales silvestres, y para garantizar que los límites entre propiedad privada y tierras públicas fueran respetados. Los pequeños santuarios dedicados a Silvano se encontraban frecuentemente en encrucijadas, en los bordes de bosques o en los límites de propiedades, marcando lugares donde Silvano ejercía su jurisdicción protectora.
La iconografía de Silvano lo presentaba típicamente con atributos asociados con la naturaleza: a veces se mostraba con una piel de animal, a veces con un bastón o una rama, indicando su conexión con el mundo salvaje. A diferencia de Fauno, que era más travieso y libidinoso, Silvano era presentado como más serio en sus responsabilidades de protección. Su presencia en el panteón romano reflejaba la comprensión romana de que el mundo salvaje no era simplemente una fuente de recursos sino un ámbito que requería respeto divino y cuidado, especialmente en sus intersecciones con la sociedad civilizada.