Diosa creadora
Kulimina es la diosa creadora arahuaca, esposa y colaboradora del dios creador Kururumany en la obra de modelar la humanidad. Donde Kururumany concentraba su labor en la creación de los primeros hombres, Kulimina extendió su arte creativo a la generación de las primeras mujeres. No fue un acto de simple imitación sino de innovación: intentó replicar las formas humanoides que su esposo había creado, tomando arcilla y la voluntad divina como sus herramientas. Pero el resultado de su creación reveló que la plasticidad del cuerpo femenino seguía leyes distintas a las del masculino.
Los relatos del acto creativo de Kulimina son llenos de ingenuidad: mientras modelaba las formas femeninas, ciertos elementos se desprendían de sus manos, caían, se perdían. Pero simultáneamente, otras partes, aquellas que no eran esenciales para la estructura humana básica, se expandían en una variedad de formas que resultaban sumamente agradables a la percepción. Kulimina experimentaba con proporciones desiguales, con curvaturas que diferían de los modelos masculinos, descubriendo en el proceso la diversidad de formas femeninas.
Aunque no hay registro de conflicto directo, los mitos arahuacos sugieren que Kururumany, el dios creador principal, miraba el trabajo de su esposa con una actitud de indiferencia o tal vez desaprobación. Mientras Kulimina estaba inventando nuevas formas corporales, explorando la plasticidad y la diversidad, su esposo parecía satisfecho con sus propias creaciones masculinas, sin sentir la necesidad de participar en los experimentos innovadores de Kulimina. No obstante, la obra de Kulimina prevaleció: las formas femeninas que creó poblaron el mundo arahuaco, y su legado es la diversidad visible en toda la humanidad femenina que descendería de sus iniciales actos creativos.