Parejas de dioses y diosas (parte 1)


    En todas las mitologías los dioses y las diosas se han rendido al amor, como el común de los mortales. El amor es una fuerza motriz que no diferencia entre culturas, y por lo visto tampoco, entre quienes estamos de paso por este mundo y aquellos que se encuentran en un plano superior.

    El amor, el deseo, los celos, la traición, la fidelidad, el matrimonio… todo ello ha sido representado en muchas mitologías por diferentes parejas de dioses y diosas. Aquí vamos a hablar de algunas de estas parejas, de su relación y del simbolismo de la misma para la mitología y cultura a la que representan. Porque nada nos hace más humanos y a la vez más divinos que el amor.

    Parejas ‘divinas’ de diferentes mitologías

    Sigyn y Loki- Mitología escandinava

    En la mitología escandinava Sigyn es una Æsir y su nombre en nórdico antiguo significa "amiga de la victoria". Es la segunda esposa de Loki. Con él tuvo dos hijos, Narfi o Nari y Vali. Loki tuvo además otros tres hijos con la giganta Angrboða: Fenrir el lobo, Jörmundgander la Serpiente de Midgard y Hel, la diosa de la muerte.

    Sigyn aparece en el poema escaldo del siglo noveno Haustlöng que data de los tiempos paganos. Esta conexión temprana con Loki, hace pensar que Sigyn es una diosa que proviene de una antigua forma de paganismo germánico. En la Edda poética la diosa tiene un papel importante prestando ayuda a Loki durante su cautiverio. En la Edda prosaica, la diosa nuevamente es representada como una esposa fiel, devota y leal, que ayuda a su esposo durante el cautiverio.

    Sigyn y Loki durante el cautiverio de Loki
    Sigyn y Loki durante el cautiverio de Loki

    El cautiverio de Loki

    El cautiverio al que nos referimos proviene de cuando Loki, instigador de la muerte de Baldr, fue atado por los dioses æsir a tres rocas: una bajo sus hombros, otra bajo sus riñones y la tercera bajo sus rodillas. Para atarlo se utilizaron los intestinos de su hijo Narfi. Sobre la cabeza de Loki la diosa Skaði había colocado una serpiente que expulsaba veneno por sus fauces. La diosa Sigyn decidió permanecer de pie a su lado recogiendo en un barreño el veneno que caía, gota a gota. 

    Al llenarse el barreño la diosa no tenía más remedio que vaciarlo. En ese momento la cabeza de su amado Loki quedaba desprotegida. Cuando las gotas de veneno caían encima de la cabeza de Loki, este se retorcía de dolor, provocando con sus movimientos una serie de terremotos y temblores de tierra

    Según la tradición, el lugar del tormento de Loki se encuentra en Islandia, en el río Þjórsá. Allí se encuentran las tres rocas a las que los dioses nórdicos ataron a Loki. Concretamente, estas tres rocas suelen situarse en el lugar del río conocido como Tröllkonuhlaup o Salto de la mujer trol, relativamente cercano al volcán Hekla.

    La lealtad y el amor son las dos características más destacables de la diosa Sigyn. Sin embargo no se muestra reciprocidad por parte de Loki, que era conocido por representar el Engaño y la Estafa. A pesar de que se puede creer que esta es una diosa menor, es posible que tuviese mayor peso en la antigüedad. En cuanto a Loki, ya se ha comentado en Diosas y dioses escandinavos que no puede considerarse propiamente un dios, al carecer de culto como tal.

    Oshún y Shangó- Mitología Yoruba (África Occidental- Cuba- Brazil)

    Oshun, Oxum u Ochun (en yoruba: Òşun) es una de las diosas de la religión yoruba. En santería, Oshún sincretiza con la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Ella es la Reina de las aguas dulces del mundo, los arroyos, manantiales y ríos, por ello Oshún es la diosa del amor y la fertilidad. Oshún es la segunda mujer de Shangó o Şangô. Antes de ser la mujer de este, vivió antes con Ogun, Orunmila y Òshosì. A ella se le confiere el título de Iyalode, reservado a la mujer más importante de la ciudad.

    Shangó (en yoruba, Ṣàngó), es el orisha de la justicia, los rayos, el trueno y el fuego. Como personaje histórico, fue Rey en la ciudad de Oyo. En santería sincretiza con San Marcos y Santa Bárbara. Bajo su aspecto divino es un orisha viril, atrevido, violento y justiciero. Él es el encargado de castigar a los mentirosos, los ladrones y los malhechores. Es por esto que en la religión yoruba la muerte a causa de un rayo es considerada castigo divino. Así mismo, Shangó deja la marca de su cólera en las casas alcanzadas por los rayos, y por tanto, en las familias que las habitan. Él es el Orisha del Poder, y la representación máxima del poder de Olorum. Fue esposo de Obbá, Oyá y por último, de Oshún.

    Oshún y Shangó, pareja de dioses yorubas con una tempestuosa relación de amor
    Oshún y Shangó, pareja de dioses yorubas con una tempestuosa relación de amor

    La historia de amor entre Oshún y Shangó

    La tormentosa historia de amor entre estos dos orishas se encuentra en diversos patakis, que son historias cortas a modo de relato sobre diversas situaciones. Muy a menudo estos relatos son parábolas o metáforas de aquello que querían transmitir en la realidad, por lo que pueden ser interpretados de formas diversas. 

    El origen de la tensión entre Oshún y Shangó

    La historia de amor, guerra y conflicto entre estas dos deidades yorubas comienza de la siguiente forma:

    Hace muchísimo tiempo, en los campos de «Akore», eran tiempos difíciles, puesto que para las personas era muy difícil cubrir sus necesidades básicas, la desdicha abundaba en la zona. Tampoco había buenos samaritanos para ayudarlos, quizás nadie los rescataba de su situación debido a que no contaban con la «ascensión al trono». Los habitantes de la zona desconocían totalmente las reglas o costumbres de la religión.

    La diosa Oshún, un día, se percató del estado de aquellas personas y decidió ayudarles. Les construyó obras y le realizó el Osha a varios pueblerinos. Todo esto bajo la condición de implantar las reglas del mismo Osha. No hubo inconveniente alguno, es más, la situación mejoró.

    El pueblo lentamente se recuperaba de aquella terrible situación, de hecho, comenzó a generar riquezas y a prosperar. Aquella ayuda que el pueblo recibió por parte de Oshún no se le informó a Shangó, puesto que tenía motivos para disgustarse.

    Así pues, cuando se enteró de que aquel pueblo estaba recuperándose, despertó su ira. Shangó se enfureció principalmente porque fue él quien destinó el pueblo a la miseria. Tras confirmar el suceso, le declaró la guerra abiertamente a Oshún. Además, se dirigió inmediatamente a aquel pueblo, con la finalidad de asesinar a toda persona que tuviera el Osha, ya que él sabía que la única manera en que estos la tuviesen era mediante la ayuda de Oshún.

    Así fue, comenzó a matar a las personas de aquel pueblo. Oshun tras ver esa escena de horror, decidió rogarle de inmediato a Olofin (representación del Dios Olodumare) para que detuviera la guerra. Olofin respondió de manera afirmativa al llamado.

    Invocó la presencia de ambos, y les dijo: «Oshún, obraste bien ayudando al pueblo, por lo tanto, seguirás haciéndolo». y exclamó: «Shangó, tú que estabas arruinando el pueblo, debes detenerte de inmediato». Por último, decidió castigarlos de una manera que es recordada hasta la actualidad. A ambos les prohibió mantener relaciones formales entre sus hijos.

    El amor entre los dioses orishas Oshún y Shangó

    Se cuenta que entre estos dos dioses hubo una relación apasionada y tormentosa, y se convirtieron en amantes que se alejaron para nunca más poder estar juntos. En otras historias se muestra a Oshún y Shangó como dos devotos esposos y existen otras, como la que precede a estas líneas, que nos muestran un odio y una rivalidad enorme entre ambos.

    Lo que es indudable es que las relaciones entre ellos siempre fueron tormentosas y llenas de obstáculos, cruzando continuamente la fina línea que separa el odio del amor, hasta terminar finalmente por odiarse el uno al otro. Es por ello que se afirma que entre los hijos de Oshun y Chango siempre va a ser imposible que nazca una relación amorosa.

    La belleza de Oshun resalta entre todas las diosas. Ella no era tan solo una diosa, era también una reina poseedora de grandes riquezas cedidas por el inmenso amor que su hermana Yemayá le profesaba. A pesar de esto nunca pudo lograr tener un amor verdadero, ya que aunque fue cortejada por muchos y se convirtió en amante o esposa de todos ellos, fue despreciada por el gran amor de su vida. 

    Oshún tuvo como amantes a Obatala, Ochosi, Oggun, Oduduwa y Babalú Aye. Su esposo legítimo fue Aggayú y se convirtió en la esposa favorita de Orula. En su adolescencia tuvo su primer amor no correspondido por Inle, pero su idilio más grande y más sufrido fue con Shangó, a quien amó sin medida.

    Existen numerosos patakis en los que se habla de la relación entre estos dos Orishas, e igual que pasa con Loki y Sigyn, si bien queda patente el amor y la devoción que ella siente por él, se hace difícil encontrar muestras similares de amor de Shangó hacia Oshún.

    Afrodita y Ares- Mitología griega

    La historia de amor entre Afrodita, diosa de la belleza y del amor sensual en la mitología clásica, y Ares, dios de la guerra, dice mucho acerca del curioso vínculo que unía violencia y belleza en la antigua Grecia. El amor entre estos dos dioses del Olimpo griego no deja indiferente a nadie. Unos lo perciben como un bochornoso episodio de adulterio, otros como una de las historias de amor más auténticas de cuantas se hayan descrito. Sea como sea, lo que no faltó en ningún momento en esta historia es pasión.

    Por sus características, Afrodita y Ares eran de entre los dioses y diosas griegos, los más proclives a sucumbir ante un arrebato de pasión. Se puede decir que su historia era inevitable. Además de inevitable, su unión era ilegítima, ya que Afrodita estaba casada (por fuerza) con Hefesto, el dios de la forja, los artesanos y la metalurgia, al cual su propia madre había expulsado del Olimpo al nacer debido a su fealdad.

    El dios Hefesto era conocedor de los escarceos amorosos de Afrodita con otros. Sin embargo los consideraba una parte de su ‘trabajo divino’ como diosa del amor sensual, ya que a menudo esos escarceos tenían lugar con simples mortales. Pero al saber que Ares no era uno más en la larga lista de amantes de su esposa, sino su preferido, Hefesto decidió que había llegado el momento de intervenir.

    Afrodita era la diosa del amor, la belleza y el deseo carnal, y su única función era la de propagar y repartir amor y deseo. Ares era el dios de la guerra, en su versión más sanguinaria y cruenta, ya que la táctica y la estrategia pertenecían a Atenea. A pesar de esto, Ares era también considerado defensor de la justicia y de los débiles. Sin embargo no era muy apreciado en el Olimpo, ya que se le consideraba violento en exceso, sin embargo Afrodita sí sentía un enorme deseo de estar con él.

    Ares y Afrodita atrapados en el lecho de Hefesto
    Ares y Afrodita atrapados en el lecho de Hefesto

    El amor

    Se dice que cuando el dios de la guerra se encontró con la diosa de la belleza, se enamoró  de ella y, a diferencia de lo que hacía con sus otras amantes, decidió cortejarla, para ganar su amor. Ambos pasaban mucho tiempo juntos, hasta que Afrodita le correspondió.

    Los dos amantes aprovechaban las horas que Hefesto pasaba en su taller de forja para estar juntos. Como guarda y confidente del amor de la pareja Ares llevaba consigo al joven Alectrión. El joven era el encargado de velar toda la noche para avisar de la salida del sol. Pero un día Alectrión, se quedó dormido mientras vigilaba. Con la salida del sol, el dios Helios pudo ver a los dos amantes juntos entre las mismas sábanas en las que Afrodita dormía con Hefesto. Sin pensarlo dos veces, buscó al dios de la forja y se lo contó.

    La venganza

    Hefesto sintió su orgullo herido, ya que no se trataba de un simple escarceo, por lo que trazó una venganza. Diseñó una fantástica red de hilos de oro tan finos que no se veían. Estos eran a su vez extremadamente resistentes. Con artimañas, dejó la red de hilos de oro sobre la cama y le dijo a Afrodita que se iría de viaje.

    Ares, aprovechó la ocasión para ir inmediatamente a ver a Afrodita. Durante su encuentro amoroso, la red de hilos de oro cayó sobre ellos y los atrapó. Inmediatamente, Hefesto se personó y llamó a todos los dioses para que se hicieran presentes. La situación de los dos amantes provocó una enorme carcajada entre todos los dioses, aunque no quedó muy claro si quienes se pusieron en evidencia fueron Ares y Afrodita o el propio Hefesto, que clamaba por la devolución de su dote.

    Las consecuencias

    Al final, Poseidón intercedió por los amantes y se ofreció a pagar una dote para ganarse la simpatía de Afrodita. Al parecer lo logró. Con el mismo objetivo, Hermès intervino,  ganándose así la gratitud de Afrodita en forma de un hijo: Hermafrodito. Ares castigó a Alectrión convirtiéndolo en gallo y haciendo que cantara cada amanecer para advertir de la salida del Sol.

    Como era de esperar, la relación entre Afrodita y Ares no terminó a pesar de que tenían prohibido verse, sino que se consolidó. De esta pareja nacieron siete hijos, entre ellos el Terror, el Miedo, la Harmonía, y por supuesto Eros, dios del amor romántico.

     

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