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Dioses y Diosas

Dioses y diosas de la luz

  • 13 deidades
  • 9 mitologías

La luz es lo primero que crean los dioses en casi todas partes. En la mitología zoroastriana, Ahura Mazda es el dios de la luz que enfrenta a la oscuridad: una batalla cósmica que estructura todo lo que existe. En Grecia, Aether no es exactamente una deidad de culto masivo, pero representa la luz etérea, lo inmaterial. En China, Xihe es la diosa del sol que es también la luz: energía pura que alimenta la existencia. Lo que estas deidades comparten es que no hablan de la iluminación física, sino de ella como fuente de todo: de vida, de conocimiento, de bien mismo. La luz no simplemente ilumina; crea.

Es revelador que casi ninguna mitología reserve su divinidad de la luz para deidades menores. Ahura Mazda es el dios supremo zoroastriano. En la tradición hindú, Uma y Ushas personifican aspectos de esa fuerza luminosa que genera y sustenta. Incluso en tradiciones tan dispares como la inuit o la vudú, la luz tiene divinidades: porque sin luz, literalmente, no hay mundo. Por eso casi siempre aparece temprano en las cosmogonías: antes que otros dioses, antes que los humanos. La luz es la materia prima de la creación.

Lo que fascina de los dioses de la luz es que siguen siendo «dioses» cuando la luz se vuelve metáfora. Ahura Mazda no fue olvidado cuando sus fieles dejaron de needing velas; la luz persistió como concepto espiritual, como lo que permite ver la verdad. Eso es peculiar de esta divinidad: que funciona en literal (ilumina oscuridad) y en figurado (revela, aclara, purifica) simultáneamente. Por eso quizá haya tenido tanta persistencia a través de religiones distintas. Todos necesitamos creer en algo que nos ayude a ver.