Dios iluminado de la alta atmósfera
También conocido como Aither, Ether.
Aether, hijo de Erebus y Nyx, es el dios de la luz celestial y la región superior de la atmósfera, distinguido completamente de su primo Aer. Mientras que Aer cuida el aire que nosotros respiramos, Aether vigila la atmósfera pura de grado divino que los dioses respiran. Su dominio es la luminosidad cristalina del cielo más puro, la región donde habitan los dioses olímpicos sin contaminar con la mundanidad terrenal.
La cosmología griega imagina al Aether como una sustancia etérea que brilla con una luz celestial constante. Durante el día, cuando su hermana Hemera aleja las turbias nieblas de la oscuridad traída por su madre Nyx, el brillo de Aether se filtra hacia nosotros, aunque sólo percibimos un tenue reflejo de su esplendor. Por la noche, Nyx corre las cortinas cósmicas y Erebus, el dios de la oscuridad, desciende sobre el mundo. Aether permanece arriba, invisibles para los mortales pero siempre presente en el firmamento superior.
En tiempos modernos, los científicos Michelson y Morley se obsesionaron con la idea de que el éter permeaba el universo. En 1887 realizaron un famoso experimento para detectar esta sustancia cósmica. No hallaron nada. Su fracaso fue tan profundo que revolucionó la física, llevando eventualmente a la Teoría de la Relatividad de Einstein. El sueño científico de embotellar y vender éter para usos prácticos nunca se concretó, pero Aether permaneció donde siempre estuvo: gobernando la luz celestial desde las alturas divinas.