El guapo Dios del Deseo con un enorme factor de empotramiento
Adonis es el joven dios de la belleza y el deseo, pero su historia comienza de manera extraordinariamente extraña. Cuando Afrodita convirtió a su madre Mirra en un árbol de mirra, éste dio a luz un bebé prodigiosamente hermoso. Tanto Afrodita como Perséfone deseaban guardarlo para sí; tanto es así que Afrodita lo selló en una caja y lo deposó en el Banco del Inframundo bajo el cuidado de la Reina Oscura. Cuando Perséfone vio al niño, comprendió por qué: era el don más precioso que los dioses podían ofrecer a las mortales.
Una disputa divina requería arbitraje divino, y Calíope fue elegida para resolver el conflicto. Su sentencia fue ingeniosa: Adonis pasaría cuatro meses con Afrodita, cuatro con Perséfone, y los cuatro restantes podrían ser suyos. Pero Afrodita tenía un truco bajo la manga: llevaba su famoso faja de deseo, que hace a quien la porta irresistible. Adonis olvidó completamente a Perséfone y juró su amor eterno a la diosa del amor físico. Perséfone, furiosa, buscó venganza mediante Ares, el dios de la guerra, quien estaba loco de celos.
Ares se transformó en jabalí y, según algunos relatos, asesinó a Adonis durante una cacería. El caos en el Olimpo fue monumental, con gritos y lamentos divinos. Zeus, hartado del drama, declaró una solución: Adonis resurgiría cada primavera y verano para estar con Afrodita, bailando y disfrutando de todo lo que la fertilidad permite; pero caería al inframundo en otoño e invierno para reencontrarse con Perséfone. Esta es la razón por la que la naturaleza florece y se desvanece con las estaciones: es el ciclo del amor de dos diosas rivales compartiendo a un mortal inmortal.