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Dioses y Diosas

Dioses y diosas de la mitología sudamericana

  • 61 fichas
  • South American Mythology
  • Sudamericanos

América del Sur fue la cuna de civilizaciones que rivalizaban en complejidad con Mesopotamia o Egipto, y sus mitologías reflejan esa riqueza: desde los muiscas de la cordillera andina hasta los mapuches del sur, desde los akawaios de la Guayana hasta los waraos de los Llanos. Cada pueblo tejió su propia red de dioses. Los muiscas creían en Bochica, el dios creador que les enseñó agricultura y leyes, y en Chibchacum, otro creador cuya riqueza desapareció en la leyenda de El Dorado, ese concepto de riqueza perdida que obsesionó a conquistadores europeos. Los mapuches del sur de Chile rendían culto a Guinechen, el dios supremo, y a Pillan, el dios del rayo cuyo poder erizaba las montañas.

Lo singular de América del Sur es la diversidad: Kuat, dios del sol de los kamaïuras, no tiene nada que ver con Aida-Wedo, la deidad de fertilidad amazónica; ni Epunamun, dios mapuche de la guerra, se parece al pacífico Makunaima, el héroe creador de los akawaios. Estas mitologías están vivas en sus contextos: pueblos que seguían escribiendo sus propias historias, donde los dioses eran recientes, donde el mito aún era sangre. Lo que une a todas estas tradiciones es la conexión profunda con la tierra: sus dioses no gobiernan desde el cielo distante, sino que habitan en los ríos, las montañas, los bosques, en las plantas y los animales.

Dioses y diosas sudamericanos

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Espíritus de la mitología sudamericana

3

Criaturas de la mitología sudamericana

4

Demonios de la mitología sudamericana

6

Mortales legendarios de la mitología sudamericana

3

Conceptos de la mitología sudamericana

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Lo notable es que entre sesenta y una fichas, casi tres cuartas partes son deidades: América del Sur bulía de dioses. Comparada con regiones que privilegiaban espíritus o criaturas, aquí el énfasis está en lo divino personificado, en seres con intenciones, historias y debilidades. Muchas de estas creencias aún respiran en comunidades indígenas que no dejaron que el colonialismo las ahogara del todo. Si quieres entender la América profunda—no la conquistada, sino la que resiste bajo otros nombres—estos dioses son el mapa: cada uno una montaña, un río, un pueblo que se negó a desaparecer.