Dios principal de los arahuacos
Entre los arahuacos, Aluberi se conoce como el Creador Supremo, el dios más poderoso, la inteligencia ordenadora que existe detrás del cosmos. Es reconocido como el principio generador, aquella causa primera sin la cual nada existiría. Pero más allá de su creación inicial, Aluberi ha optado por la más extrema distancia respecto a sus criaturas. No interviene. No dicta nuevas leyes. No aparece con revelaciones a sus pueblos.
Esta indiferencia ha generado especulación entre quienes estudian la mitología arahuaca. Algunos sacerdotes sostienen que Aluberi es, en realidad, la forma en que Aiomun Kondi se retiró del mundo tras reconocer que toda creación es imperfecta, que toda civilización cae en el pecado. Otros argumentan que Aluberi nunca fue más que una abstracción, la idea misma de la creación sin personificación real. Lo cierto es que Aluberi no tiene templos dedicados, no recibe sacrificios, y sus mitos son escasos. Es un dios que existe en la teoría más que en la práctica cultual.
Su distancia es, paradójicamente, una forma de divinidad: el dios que creó pero que reconoce la futilidad de la interferencia, que comprende que los mundos que crea deben vivir sus propias caídas sin mediación celestial. Algunos pueblos ven en esta ausencia no abandono sino sabiduría. Un dios tan remoto que apenas se percibe su existencia es también un dios libre de la necesidad de juzgar y de castigar. En ese sentido, Aluberi representa una noción compleja: la creación es real, el poder divino es incuestionable, pero la compasión del dios consiste precisamente en su silencio.