El espíritu de los suministros de alimentos en la Tierra Primitiva
En la tradición tupí, Aroteh es un espíritu de poder considerablemente peculiar: guardián de los suministros de alimento que la tierra mantiene en sus entrañas. Junto con Tovapod, otro espíritu mago de similares capacidades, Aroteh ejercía dominio sobre los recursos alimentarios primitivos, manteniéndolos en un estado de abundancia pero celando celosamente que solo los dignos accedieran a ellos. Estos no eran dioses mayores sino entidades mágicas, seres limínales entre lo natural y lo divino que comprendían la importancia de regular lo que sustentaba la vida.
Según el mito, en los primeros tiempos, cuando la humanidad aún vivía en cavernas bajo tierra, algunos hombres decidieron cavar un túnel hacia arriba, buscando acceso a las reservas superiores de alimento. Cuando finalmente emergieron a la superficie, encontraron a Aroteh y Tovapod, quienes quedaron asombrados de ver criaturas tan extrañas: seres con extremidades torpes, colmillos grotescos, una apariencia que les parecía casi monstruosa. Los espíritus no reaccionaron con hostilidad sino con una curiosidad que tomó forma mágica.
Decidieron emplear su poder para transformar a estos humanos, para remodelar sus formas de acuerdo con lo que consideraban más adecuado y armonioso. Practicaban y perfeccionaban su magia, mejorando con cada trabajo. Lo que pudo haber sido un acto de violencia mágica se convirtió, para asombro de los propios humanos, en una empresa de transformación que los beneficiaba. Los hombres y mujeres que emergieron de las manos de Aroteh y Tovapod no reconocían sus propios rostros, pero sí comprendían que habían sido tocados por lo divino y rehechos según un diseño mejorado.