Icono Dios de las momificaciones de fardos
El Oculate Being es una deidad de la antigua cultura Paracas que habitó los Andes meridionales hace miles de años, una divinidad cuya identidad exacta se ha perdido en los velos del tiempo. Su nombre mismo no ha sido preservado por los registros: lo que conocemos es una descripción funcional de su característica más prominente: unos ojos enormes que miran fijamente hacia quien los observa. Estos ojos son inconfundibles, perturbadores en su tamaño y en la intensidad de su fijación. Aparecen en innumerables artefactos Paracas: máscaras rituales, vasijas cerámicas, textiles rituales que revelan una obsesión cultural con esta entidad ocular.
Lo que el Oculate Being represéntase ha sido motivo de especulación. Algunos estudiosos sugieren que era una deidad solar, que los enormes ojos simbolizaban la mirada omnívida del Sol sobre el mundo. Otros argumentan que era un dios trofeo, una deidad vinculada a prácticas de guerra y conquista donde los ojos de enemigos derrotados se exhibían. Pero la evidencia más sugerente apunta hacia un rol mucho más específico: los ojos del Oculate Being aparecen predominantemente en fardos funerarios, en las mantas ricamente bordadas que envolvían a los muertos Paracas. Esta presencia funeraria sugiere que era una deidad de la muerte, de la transición, posiblemente de la momificación misma.
El Oculate Being podría haber sido guardián de los muertos, el ser cuya mirada fija seguía a las almas en su tránsito hacia el más allá. Los ojos enormes podían representar la visión que trasciende los límites de la vida ordinaria, la capacidad de ver lo que otros no pueden percibir: el reino de los muertos, el estado posterior a la existencia terrena. Los Paracas, que practicaban la momificación elaborada y tenían una relación ritual intensiva con sus difuntos, veneraban al Oculate Being precisamente porque podía ver permanentemente, porque su mirada nunca parpadeaba ni se apartaba del misterio de la muerte.