Espíritus horribles
También conocido como Huecuvas, Huecuve.
Los Huecuvus son entidades espirituales malignas de la cosmología mapuche, seres que encarnan la enfermedad, la calamidad y la ruina. No poseen forma fija sino que pueden manifestarse en cualquiera de las formas que deseen, cada una diseñada para maximizar el horror y causar tormento máximo. Un Huecuvu podría aparecer como lo más repugnante que una mente humana pueda concebir: mezclas de lo vivo y lo putrefacto, cuerpos distorsionados, rostros que provocan náusea. Su plasticidad es parte de su poder: nunca se puede esperar su verdadero aspecto porque posee todos los aspectos posibles.
El alcance del daño que los Huecuvus pueden infligir es prácticamente ilimitado. Se les atribuye la capacidad de dispersar enfermedades, de arruinar cosechas mediante plagas, de provocar pestes que diezmen poblaciones, de alterar los patrones climáticos de manera desastrosa. Donde hay sufrimiento humano, allí hay posibilidad de que los Huecuvus hayan intervenido. No requieren armas convencionales porque su poder actúa a través de la corrupción de lo natural: transforman lo que es benéfico en destructivo, lo que sustenta en venenoso.
Contra los Huecuvus no hay defensa directa conocida. No hay ritual que los expulse completamente ni encantamiento que los repela de manera permanente. Los mapuches comprendían que la respuesta frente a estos espíritus malignos era la aceptación resignada del sufrimiento o la invocación de Pillan, el dios del rayo, que posee capacidad de dispersar a los Huecuvus mediante su poder. Algunos relatos sugieren que el líder de los Huecuvus podría ser Guecubu, el principio del mal en la cosmología mapuche, lo que significaría que enfrentarse a los Huecuvus es lidiar con manifestaciones del caos fundamental que busca constantemente desestabilizar el orden mantenido por Guinechen.