No es el típico Dios Mercenario de la Guerra machista
Epunamun es la diosa mapuche de la guerra, una deidad que desafía las expectativas de lo que una diosa guerrera podría ser. Su apariencia es formidable: corpulencia notable, pies amplios, manos robustas, un cuerpo cubierto de vello que la distingue de cualquier figura delicada o convencional. No es una diosa que busque la gracia sino la potencia. Sin embargo, su poder bélico no reside en la brutalidad desenfrenada sino en una capacidad que pocas deidades comparten: la facultad de la estrategia pura.
Epunamun es una asesora de guerra, una consultora divina de combates que aún no han sucedido. Los líderes militares pueden recurrir a ella para obtener conocimiento previo del resultado de batallas venideras, para comprender cómo la contienda se desarrollará antes de que el primer golpe sea asestado. Este don de previsión es incalculable en la guerra: permite evitar emboscadas fatales, preparar defensas, capitular a tiempo si la derrota es segura. Pero Epunamun no ofrece sus servicios de manera gratuita. Sus honorarios consisten en una danza ritual de poder: saltos vigorosos, movimiento de pies que retumba en la tierra, una manifestación corporal de la energía que ella representa.
Para muchos líderes militares, estos honorarios se consideraban degradantes o indignos. Pero los que comprendían la verdadera naturaleza de Epunamun sabían que su danza ritual no era sometimiento sino una forma de conexión mágica, un mecanismo mediante el cual su poder se transfería al que buscaba su consejo. A veces Epunamun es confundida con Guinechen, el dios supremo mapuche, probablemente porque ambos son figuras de autoridad cosmológica. Pero sus naturezas son distintas: Guinechen mantiene el equilibrio universal; Epunamun proporciona la ventaja en conflictos específicos.