El rey buitre y el acaparador de luz
Urubutsin es el dios buitre kamayur, una deidad bicéfala que una vez fue dueño absoluto de toda la luz que existía en el universo. Este ser gigantesco no era simplemente un animal sino una divinidad que acaparaba celosamente su tesoro, negándose a permitir que nadie más experimentara la luminosidad. Su posesión de toda la luz del cosmos era un acto de poder pero también de egoísmo cósmico: mantenía el universo sumido en una oscuridad que Urubutsin guardaba únicamente para sí mismo, de manera que nadie más podía beneficiarse de lo que él poseía.
Esta monopolización fue quebrantada por los gemelos Kuat e Iae, el dios del Sol y el dios de la Luna, quienes comprendieron que no podían permitir que una sola deidad mantuviera cautivo lo que debería ser compartido. Mediante estrategia ingeniosa, ganaron acceso a Urubutsin: primero mediante un regalo de alimento, un cadáver repleto de gusanos que satisfizo su hambre de depredador. Cuando exigió más alimento y se rehusó a compartir su luz, los gemelos ejecutaron su plan verdadero: se escondieron dentro de un cadáver que Urubutsin consumió. Cuando el buitre se abalanzó sobre su presa, saltaron y lo atacaron violentamente.
La lucha fue feroz. Los gemelos arrancaron las plumas de la cabeza de Urubutsin, un acto que dejó una marca permanente: es la razón por la cual los buitres del mundo son calvos hoy en día, la marca física de la derrota de su rey ancestral. Bajo la presión de la violencia, Urubutsin fue forzado a someterse y accedió a renunciar a la mitad de su luz original. Los gemelos recibieron su herencia: lanzaron puñados de luz al cielo, volando tras ella para convertirse en el Sol y la Luna. Urubutsin retuvo la otra mitad de la luz, pero su monopolio fue roto. Su posterior existencia ha sido la de un ser que mantiene su adicción a los restos mortales, aunque ahora es cauteloso, verificando cuidadosamente que sus alimentos estén completamente muertos antes de consumirlos, recordando la traición oculta en un cadáver aparentemente inerte.