Campeón heroico y asesino de gigantes
El-Lal es un héroe legendario de la mitología sudamericana, un ser cuya vida fue marcada desde su nacimiento por la violencia y salvada por un acto de compasión animal. Su padre, movido por un impulso depravado, intentó devorarlo mientras emergía del vientre materno. Era un acto que habría terminado el relato antes de que comenzara. Pero una rata, criatura pequeña y aparentemente insignificante, intervino. La rata extrajo al recién nacido de ese peligro y lo raptó, llevándoselo a un lugar seguro donde lo criaría como si fuera su propia cría.
La rata se convirtió en el maestro de El-Lal, enseñándole no solo los secretos de la supervivencia sino la sabiduría sagrada. Le mostró cómo construir un arco, cómo tallar flechas, cómo seguir el rastro de la presa. Con el tiempo, el joven criado por una rata se transformó en un campeón de sus pueblos, un guerrero sin parangón cuya reputación se extendió por toda la tierra. Su principal hazaña fue la destrucción de muchos gigantes malignos, seres que amenazaban la estabilidad del mundo. El-Lal enfrentó a estas criaturas monstruosas y prevaleció, liberando a la humanidad de sus depredaciones.
Pero los registros del mito se vuelven vagos en su conclusión. Cuando El-Lal hubo cumplido su propósito como campeón, se marchó. El relato no especifica hacia dónde, ni si fue muerte, ascensión divina o simple desaparición voluntaria. Tampoco se sabe qué fue de la rata que lo crió, si retornó a una vida ordinaria o si ascendió junto a su pupilo adoptivo. La historia de El-Lal encarna la noción de que los héroes, incluso los más grandes, pueden surgir de los lugares más improbables y que las alianzas más inesperadas pueden generar las hazañas más extraordinarias.