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Dioses y Diosas

Aello

Demonios griegos

El tormentoso

También conocido como Aellopos, Nikothoe.

Aello es una de las Arpías, esas criaturas mitológicas mitad mujer, mitad ave, cuyo nombre significa «la Tormentosa». Y honestamente, el nombre es completamente preciso: todos los que las encuentran están de acuerdo en que son, efectivamente, sumamente tormentosas. Las arpías no son criaturas que visites de manera amistosa o que esperes con anhelo.

Como demonio griego, Aello comparte con sus hermanas Arpías todas las características que las hacen temibles: el instinto de atacar, las garras afiladas, el picotazo del pico, el ulular de sus voces agudas que causa pánico. Son responsables de robar comida de los mortales, de perseguir a los héroes, de sembrar el caos por donde pasan. En los relatos antiguos, cuando los griegos querían describir algo verdaderamente desagradable, a menudo invocaban a las Arpías como el símbolo del sufrimiento y la frustración.

Lo interesante de Aello es que, a pesar de ser una criatura de tormenta y caos, su existencia servía a un propósito en la cosmología griega: representaba una fuerza de la naturaleza que no podía ser domada completamente, un recordatorio de que el universo contiene elementos que están más allá del control humano o incluso divino. Aello es el vendaval encarnado, la tormenta que no puedes predecir, la furia alada que te advierte que no todo en el mundo responde a tu voluntad.

Otra ficha al azar