Madre de los Dioses
También conocida como Teteo-Innan-Toci, Teteoinnan, Tetoinnan, Tlalli-Iyollo, Tocitzin.
Toci es la « Abuela » de los aztecas, la diosa creadora y madre primordial conocida también como « Nuestra Abuela » (Tocitzin) o « Corazón de la Tierra ». Es una de las figuras femeninas más antiguas en el panteón mesoamericano, cuyas raíces probablemente se remontan a culturas precolombinas anteriores a los propios aztecas. Toci representa la fertilidad de la tierra, la capacidad generatriz del planeta mismo, la matriz de la que toda vida brota.
En las representaciones más comunes, Toci aparece como una mujer anciana, lo que enfatiza su antigüedad cósmica. Lleva un tocado de algodón, símbolo de pureza y suavidad, y su cuerpo está frecuentemente pintado de negro, el color de la tierra fecunda. No es una diosa joven y bella, sino una figura venerable, alguien cuyo valor proviene de la experiencia, del conocimiento acumulado, de la capacidad de traer cosas al mundo una y otra vez.
Lo perturbador de Toci es que, aunque es la madre generosa, también requiere sacrificio. Como muchas deidades aztecas relacionadas con la tierra, exigía ofrendas de sangre y ritualmente se le ofrecía el corazón de víctimas humanas. El acto no era visto como cruel sino como reciprocidad: Toci nos da vida, el sustento de la tierra; nosotros le damos lo más preciado que tenemos, la vida misma. Es un ciclo de dar y recibir que, según la lógica azteca, mantenía el universo en equilibrio.
Toci es también la patrona de las mujeres en el parto. Se invocaba su nombre cuando una mujer entraba en labor, pidiendo que la « Abuela » guiara al nuevo ser hacia la vida. Los aztecas entendían que traer un hijo al mundo es un acto de participación en el poder creador de Toci, por lo que la diosa es a la vez protectora y acompañante de todas las madres que enfrentan ese peligroso viaje.