El viejo coyote
Ueuecoyotl es el « Viejo Coyote », el dios azteca de la diversión, la risa, el sexo desenfrenado y todas esas cosas que hacen la vida placentera pero que la sociedad respetable prefiere mantener en la sombra. Su nombre literalmente traduce antigüedad con picardía: no es un coyote joven e impulsivo, sino uno que ha vivido lo suficiente para saber cómo burlarse del orden establecido sin consecuencias fatales.
Ueuecoyotl es un dios para quienes buscan escapar de la rigidez de la vida cotidiana. No ofrece profundidad espiritual ni gloria cósmica como otros dioses; ofrece lo más simple y lo más fundamental: placer. Su dominio incluye la sexualidad en todas sus formas, la risa que sale del vientre, el abandono momentáneo de la responsabilidad. Es un dios permisivo, que no juzga, que anima a sus devotos a soltar las amarras que la sociedad les impone.
La conexión entre Ueuecoyotl y Coyote de la mitología indígena norteamericana es intrigante. Coyote también es un embaucador, un burlador de reglas, alguien que persigue el placer sin consideración por las consecuencias. Esto sugiere que Mesoamérica y Norteamérica compartían un arquetipo similar en su imaginación mitológica: el trickster de buen corazón que viola las reglas de la civilización pero que, en última instancia, llena una función social necesaria. Ueuecoyotl es ese burlador localizado en la cosmología azteca.
Lo importante de Ueuecoyotl es que enseña que no toda divinidad debe ser solemne. Los aztecas, a pesar de su reputación de guerreros duros, entendían que la alegría tiene valor, que la risa es un acto de defensa contra la desesperación, que el sexo es tanto un acto espiritual como físico. Ueuecoyotl es la garantía de que no toda la existencia debe ser sacrificio y solemnidad. A veces está permitido sonreír.