Sabio Inmortal con ochocientos forúnculos de color ciruela.
También conocido como Li Ba-Bai, Li Pa Pai, Li-K'uan, Li-Kuan.
Li Babai es un sabio daoísta cuyo camino hacia la inmortalidad permanece envuelto en misterio. Se desconocen los detalles específicos de cómo alcanzó la eternidad, aunque se especula que su elevación pudo estar conectada de alguna manera con los Ocho Inmortales taoístas. Lo que se sabe es que pasó ochocientos años en retiro meditativo dentro de una cueva solitaria, perfeccionando su práctica espiritual lejos del mundo.
Cuando finalmente emergió de su prolongado retiro en el estado de Wu, Li Babai era un figura extraña y venerada. Los lugareños lo acogieron con respeto, reconociendo en él a un verdadero maestro del Tao. Le proporcionaron un lugar donde establecer un santuario de meditación, un lu donde otros pudieran venir a buscar instrucción espiritual y aprender los secretos de la inmortalidad. Li Babai se convirtió en maestro buscado por aquellos que anhelaban transcendencia.
Entre sus características más notables estaba una peculiar condición de la piel que lo distinguía de otros inmortales. Un patrón rico, deseando desesperadamente aprender los secretos de la inmortalidad que Li Babai poseía, buscó ganarse su favor. Li Babai le exigió pruebas de dedicación espiritual que el rico encontraba incomprensibles. Finalmente, el maestro se sumergió en un ritual extraordinario: se bañó en vino de excelencia suprema, específicamente elegido por su color rojo profundo y su sabor afrutado con notas de ciruela. Este acto, lejos de ser un acto de indulgencia, era un ritual de purificación alquímica que transformó su ser. Tras este baño sagrado, Li Babai ascendió al cielo, dejando atrás los restos materiales de su existencia terrenal.