Diosa del destino
También conocida como Arthrpa.
Athrpa es la diosa etrusca del destino, la tercera moira en el sistema de creencias etrusco. Su equivalente más cercano en la mitología griega es Atropos, la Parca que corta el hilo de la vida. Athrpa representa el aspecto inevitable y definitivo del destino, ese momento en el que la trayectoria de una vida llega a su conclusión inexorable. Para los etruscos, el destino no era algo aleatorio, sino una fuerza ordenada según principios cósmicos que incluso los dioses debían respetar.
Una de las características más simbólicas de Athrpa es que sostiene un martillo y un clavo en sus representaciones artísticas. Estos objetos, aparentemente herramientas mundanas, adquieren en el contexto de la religión etrusca un significado profundo. El clavo actúa como símbolo de fijación, de aquello que queda clavado en su lugar de forma permanente; el martillo es el instrumento que lo asegura. Juntos, representan la acción de fijar el destino de un individuo, de clavarlo en la realidad de tal manera que no pueda escapar ni desviarse de lo predeterminado.
La veneración a Athrpa reflejaba una actitud compleja ante el futuro: por una parte, reconocía la inevitabilidad del destino; por otra, sugería que existía un orden cósmico comprensible, no una mera arbitrariedad. Los etruscos, como pueblo profundamente interesado en la adivinación y la interpretación de signos, consideraban que Athrpa trabajaba en consonancia con diosas como Nortia, cada una desempeñando su papel en el tejido del destino humano. Esta creencia proporcionaba cierto consuelo: si el destino estaba ordenado, podía comprenderse, e incluso anticiparse mediante la correcta interpretación de presagios.