El Dios de los Torbellinos
También conocido como Apu-Mantangi.
Apu-Matangi es el dios maorí de los torbellinos, aquella forma de viento que no se mueve en línea recta sino que gira obsesivamente sobre sí mismo. Es un fenómeno meteorológico menor comparado con los huracanes, pero posee una peculiaridad hipnótica: los torbellinos son viento que ha perdido la dirección, energía que se consume en ciclos infinitos. Apu-Matangi personifica esa cualidad desorientadora y vertiginosa.
En la nomenclatura maorí, Apu-Matangi es conocido como la Lluvia Aullante, un nombre que evoca tanto el sonido del viento en espiral como la cualidad casi inteligente de su movimiento. No es viento sordo, sino viento que canta mientras rota. Los antiguos maoríes no veían en los torbellinos solo un accidente meteorológico, sino la manifestación activa de una deidad con características propias muy específicas.
Lo interesante de Apu-Matangi es que, aunque es claramente un hijo de Tawhirimatea, su naturaleza es menos directamente amenazante que la de sus hermanos atmosféricos más violentos. Un torbellino puede causar daño, ciertamente, pero también posee cierta belleza hipnotizante en su rotación. Es caos, sí, pero caos en forma observable, casi elegante en su simetría giratoria.
La presencia de Apu-Matangi en el cielo era, para los antiguos maoríes, un aviso de cambio de condiciones. No necesariamente un presagio de desastre, sino de transformación, de que el aire mismo se estaba reorganizando en patrones nuevos y extraños.