Diosa del Engaño
También conocida como Kukulau.
Kuku Lau es la diosa maorí del engaño, una deidad menor pero extraordinariamente efectiva en su especialización. Aunque no es considerada malvada en el sentido absoluto —porque el engaño puede servir a múltiples propósitos— su naturaleza es fundamentalmente malicia. Se deleita en la ilusión, en la creación de falsas esperanzas, en la modificación de la realidad percibida para los propósitos de la confusión.
Su método predilecto es particularmente eficaz contra navegantes: Kuku Lau crea espejismos de islas en el horizonte, formaciones que parecen tan sólidas y reales que los marineros modifican su curso hacia ellas. Las velas se despliegan, los remos trabajan, la tripulación se anima con la perspectiva de tierra cercana. Pero cuando finalmente llegan al lugar donde el espejismo prometía refugio, encuentran solo agua y desilusión. Las islas nunca existieron; fueron manifestaciones puras de la voluntad engañosa de Kuku Lau.
El efecto acumulado de su actividad ha sido significativo en la mitología maorí. Navegantes se han perdido, expediciones han fracasado, hombres han muerto de desesperación al perseguir tierras fantasmales. Kuku Lau no causa muertes directas, pero es responsable indirecta de tragedias marineras incalculables. Su engaño es particularmente cruel porque apela a la esperanza, la emoción más vulnerable.
La veneración de Kuku Lau era defensiva, no devota. Los marineros no oraban pidiéndole favores, sino suplicaban su indiferencia, esperando pasar desapercibidos por sus ojos de ilusionista.