Diosa del Trueno que inventó el canibalismo
Whaitiri es la diosa maorí del trueno, una deidad femenina que se caracteriza tanto por su poder celestial como por su naturaleza pasional y sus complejos relaciones con el mundo mortal. A diferencia de otros dioses del trueno que permanecen en los cielos como figuras distantes, Whaitiri experimentó una tentativa de integración en la vida terrenal que terminó en fracaso y posterior venganza.
En un momento de su historia, Whaitiri se enamoró de un jefe mortal y decidió casarse con él, abandonando temporalmente su dominio celestial para vivir en la tierra. Pero el matrimonio fue desastroso desde el principio. El jefe mortal no compartía los gustos culinarios de su esposa divina. Mientras que Whaitiri preparaba y servía carne humana asada —práctica normal en su contexto mítico—, su marido rechazaba consistentemente estas viandas. Sus preferencias culinarias conflictivas se convirtieron en punto de fricción constante.
Las frustraciones de Whaitiri se amplificaron cuando, adicionalmente, tuvo que confrontar las realidades prácticas de la vida mortal: la presencia de niños con sus necesidades corporales causan problemas sanitarios que ella no anticipaba. Su marido se quejó incesantemente de estas molestias. Para satisfacerlo, Whaitiri tuvo que inventar soluciones improvisadas para el manejo de residuos. Verse reducida a «la Dama de la Cena» y simultáneamente a «la Dama de la Inmundicia» fue más humillante de lo que cualquier diosa podía soportar.
Finalmente, Whaitiri abandonó su vida matrimonial mortal y ascendió de regreso a su reino celestial, profundamente resentida. Desde entonces, se ha vengado de forma característica: los truenos que escuchamos son su voz; el granizo que cae es su furia manifestada. Ella permanece en los cielos, celestial y vengativa, un recordatorio de que incluso los dioses tienen límites en lo que pueden tolerar.