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Dioses y Diosas

Mimi

Espíritus aborígenes australianos

Espíritus de hendidura

En el oeste de Arnhem Land, en el norte de Australia, habita una clase de seres sobrenaturales llamados Mimi. Se trata de pequeños espíritus de naturaleza peculiar, famosos por su delgadez extrema: sus cuerpos son tan enjutos que apenas ocupan espacio físico. Esta característica física determina su hábitat: los Mimi residen en las grietas profundas y las fisuras de las formaciones rocosas, espacios tan estrechos que un ser de proporciones normales no podría habitar.

Aunque generalmente son benignos, los Mimi pueden volverse peligrosos si se violan ciertos protocolos. Lo primero que debe saberse es que hay que aproximarse a su territorio con precaución, anunciando su llegada para evitar pisar accidentalmente a una de estas criaturas. Si alguien comete la falta de aplastar a un Mimi, las consecuencias pueden ser graves. Del mismo modo, causar daño a un wallaby —animal que parece estar bajo su protección— provocará su ira. En ambos casos, los Mimi atacarán sin piedad al ofensor.

Sin embargo, en circunstancias normales, los Mimi son espíritus fundamentalmente agradables y generosos con el conocimiento. Su ocupación principal es actuar como maestros de las artes ancestrales que caracterizan la vida ceremonial de los pueblos aborígenes. Enseñan el baile en sus formas más virtuosas, transmitiendo los movimientos corporales que acompañan los rituales sagrados. También instruyen en las técnicas del canto, donando su voz etérea a aquellos dispuestos a aprender. Y quizás más importante aún, revelan los secretos de la caza efectiva, permitiendo que los cazadores humanos dominen el arte de rastrear y capturar a sus presas.

Los Mimi sienten una particular fascinación por los emús. Los persiguen con entusiasmo infinito, saltando y danzando mientras cantan, transformando una simple persecución animal en una forma de celebración. Las rocas del Arnhem Land llevan marcas antiguas de figuras esquemáticas: se dice que son obra de los Mimi, sus registros dejados en piedra de su constante actividad.

Otra ficha al azar