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Dioses y Diosas

Njirana

Jumu Dios Canino

Dios del sueño de los perros buenos

En la mitología del pueblo Jumu de Australia, Njirana es una deidad canina de importancia capital. Su existencia y su labor son fundamentales para explicar por qué los perros domésticos que conocemos son animales de naturaleza generalmente pacífica y predispuesta a la obediencia.

Durante el Tiempo del Sueño, en los orígenes del mundo, Njirana viajaba por el territorio acompañado por su hijo Julana. Juntos llevaban a cabo una misión de crucial importancia: la purificación del mundo de perros malignos. En esa época primordial, existían perros de naturaleza fundamentalmente destructiva, agresiva y corrupta. Njirana se dedicó a encontrar y eliminar sistemáticamente a estas criaturas perversas, asegurando que sus características negativas no se propagaran a través de las generaciones futuras.

La labor de Njirana fue exhaustiva y efectiva. Su búsqueda lo llevó a través de territorios diversos, persiguiendo y erradicando a los representantes del mal canino. Gracias a esta tarea de limpieza cósmica, la naturaleza de los perros que sobrevivieron fue la de seres fundamentalmente buenos: leales, amigables, predispuestos a la domesticación y a la obediencia. El perro que hoy conocemos es el resultado de esta selectiva intervención divina.

Sin embargo, la historia de Njirana no concluye de manera gloriosa para su descendencia. Su hijo Julana, a quien llevaba consigo en este viaje, tomó un camino diferente. Mientras que Njirana se mantenía fiel a su misión, Julana fue desviándose gradualmente del propósito original. Según la tradición, Julana se convirtió en una entidad de naturaleza profundamente corrupta, representando casi una negación de los valores que su padre encarnaba. Esta divergencia entre padre e hijo refleja un tema común en las mitologías: que incluso los vástagos de dioses pueden no heredar necesariamente sus virtudes.

Otra ficha al azar