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Dioses y Diosas

Omacatl

Dios de la comida azteca

Dios de la fiesta y la alegría

Omacatl es un aspecto del dios Tezcatlipoca, el Espejo Humeante que se manifiesta en los aspectos más placenteros de la vida. Su nombre, que significaría « dos caña », lo vincula a una de las cifras más auspiciosas del calendario azteca, y representa la abundancia y la alegría que derivan de la buena comida y la compañía feliz.

Este dios preside los banquetes, las fiestas y esos momentos en que los aztecas se reunían para compartir lo mejor de sus cosechas. No es un dios menor: en las culturas mesoamericanas, el alimento es sagrado, y quien lo proporciona merece ser honrado. Omacatl vela por que la mesa esté bien surtida y por que la risa acompañe cada bocado, convirtiendo el acto de comer en un ritual de comunión.

Lo interesante de Omacatl es que existe en la intersección entre lo físico y lo espiritual. No solo trae la comida, sino la dicha que la acompaña: la sensación de saciedad, de plenitud, de felicidad compartida. Los aztecas sabían que un pueblo hambriento es un pueblo sin alegría, y por eso este aspecto de Tezcatlipoca merecía un lugar en su panteón, aunque fuera subordinado al dios supremo.

Hoy podríamos preguntarnos qué recibiría Omacatl en nuestras cocinas modernas, tan alejadas del ritual ceremonial. Probablemente seguiría bendiciendo cualquier momento en que la comida reúna a gente que se ama, que es en realidad de lo que se trataba hace quinientos años.

Otra ficha al azar