Dios borracho del alcohol
También conocido como Ehecacone, Tepoztécatl, Tezcatzonttécatl.
Tepoztecatl es el dios supremo del pulque, la bebida embriagante por excelencia de Mesoamérica. Aunque a menudo se lo identifica con Ometochtli —« dos conejo »—, Tepoztecatl tiene su propia identidad como patrono específico de la intoxicación ritual y de la alteración de la conciencia. Su nombre se vincula con la ciudad prehispánica de Tepoztlán, donde existía un centro de culto dedicado a él.
Tepoztecatl es una figura ambigua. Por un lado, es el proveedor de placer, el dios que permite a los hombres y mujeres escapar por un momento de las durezas de la vida mediante la embriaguez. Pero es también un dios de la fertilidad, entendida en su sentido más carnal: quién bebe hasta perder el control se vuelve audaz, desinhibido, capaz de actos que mientras está sobrio consideraría impensables. En este aspecto, Tepoztecatl es el patrono de la pasión sexual desenfrenada, de la copulación sin la moderación que la sociedad respetable exigía.
Lo notable es que los aztecas no veían esto como completamente negativo. La fertilidad, en todas sus formas, era un bien necesario. Tepoztecatl reconocía que bajo la superficie de cualquier persona civilizada bulle el deseo, la lujuria, la necesidad de soltar amarras. Su bebida permitía que eso aflorara de forma ritualizada, en contextos específicos de fiesta. Así, la embriaguez se convertía no en vicio, sino en una válvula de escape esencial para que la sociedad no explotara.
Los devotos de Tepoztecatl no eran principalmente sacerdotes, sino los bebedores comunes: campesinos, guerreros fuera de servicio, mujeres en festividades permitidas. Era un dios del pueblo, no de élites. Su mensaje era simple: bebe hasta quedar borracho si puedes, pero sabe que las consecuencias vendrán después, y enfréntate a ellas como un hombre.