Un dios de la guerra y la destrucción
También conocido como Balaticaurus, Balatocadrus, Balatucadrus, Baliticaurus, Belatucairus, Belatugagus, Beliticaurus, Blatucadrus, Blatucairus.
Belatucadros fue una deidad de la guerra venerad por los pueblos celtas de la antigua Britania, cuyo nombre ha llegado hasta nosotros en múltiples formas —Balaticaurus, Balatocadrus, Belatugagus, entre otras—, lo que refleja las variaciones escritas del latín y los dialectos celtas locales. Su nombre posiblemente significase «matador hermoso» o «guerrero brillante», epitetos que se ajustaban bien al papel de una deidad de la guerra y la destrucción. Los romanos, al conquistar territorio britano, identificaron a Belatucadros con su propio dios Marte, una práctica común de sincretismo religioso para mantener la paz con las poblaciones locales.
Se conoce por el registro epigráfico que Belatucadros fue adorado especialmente en el norte de Britania, en territorios cercanos al Muro de Adriano. Los soldados británicos y probablemente también algunos mercenarios o militares romanos que servían en la frontera invocaban al dios para obtener victoria en batalla. Su culto parece haber sido más que una reliquia del pasado celta: continuó siendo importante incluso bajo el dominio romano, lo que sugiere un respeto mutuo entre conquistadores y conquistados en materia religiosa, al menos en algunos aspectos.
Belatucadros representaba el aspecto marcial de la divinidad celta: la fuerza, el valor en combate, la destrucción controlada y necesaria. A diferencia de algunas deidades guerreras de otras tradiciones, que podían ser caracterizadas como caóticas o desenfrenadas, Belatucadros parece haber encarnado una guerra táctica y ordenada. Su perdurabilidad como figura religiosa durante la ocupación romana demuestra que los pueblos britanos consiguieron mantener sus tradiciones espirituales incluso bajo el poder imperial extranjero.