Seres sobrenaturales que no son tan sobrenaturales
Los Devas son seres sobrenaturales en la cosmología budista, residentes de planos de existencia elevados pero no necesariamente divinos en el sentido absoluto. El término « Deva » viene del sánscrito y literalmente significa « el que brilla ». Son criaturas de poder considerable, longevidad extraordinaria y sabiduría relativa. Pero aquí está lo crucial: a pesar de su estatus elevado, los Devas no son realmente tan sobrenaturales como podrían parecer a primera vista.
Según la cosmología budista, los Devas son simplemente seres que, en encarnaciones previas, realizaron acciones virtuosas suficientes para ganar un renacimiento en un plano celestial. Son dioses, ciertamente, pero de una categoría muy diferente a los dioses de otras religiones. No son creadores del universo, no son inmortales, no son omnipotentes. Son simplemente seres afortunados viviendo temporalmente en circunstancias elevadas, disfrutando de poderes comparativos y vidas extraordinariamente largas (en términos humanos), pero eventualmente, sus vidas celestiales terminan. Cuando su karma se agota, descienden nuevamente a nacimientos menos afortunados.
En este sentido, los Devas son versiones mejoradas de los humanos, no criaturas fundamentalmente diferentes. Tienen capacidades mayores, pero son iguales en lo que importa: están sujetos al ciclo del karma, están atrapados en el samsara, el ciclo de reencarnación. No están liberados. Su estatus elevado es transitorio. Incluso un Deva que vive por millones de años humanos finalmente verá su buen karma agotarse y experimentará el renacimiento en formas inferiores.
En las historias budistas, los Devas frecuentemente aparecen no como seres supremos, sino como estudiantes de Buda, viniendo a escuchar sus enseñanzas. A veces están confundidos, a veces son arrogantes sobre su poder superior, pero eventualmente aprenden que incluso vivir en un paraíso celestial no es la verdadera liberación. La comprensión de que incluso Devas están atrapados en ciclos, que ningún nivel de poder o longevidad ordinarios puede proporcionar libertad verdadera, es central a la enseñanza budista.