Diosa Bon del Monte Everest
También conocida como Jomolungma, Miyo Lang Sangma, Miyo Langzangma.
Miyolangsangma es la diosa que habita las laderas del Everest, la montaña más alta del mundo que los tibetanos conocen como Chomolungma. Es una de las cinco hermanas Tseringma, un colectivo de deidades femeninas que protegen diferentes cordilleras del Himalaya. Cada hermana tiene asignada su propia montaña sagrada, y juntas forman una confederación de poderes defensivos que cuidan los pasos montañosos del Tíbet.
Según la mitología, Miyolangsangma fue originalmente una diosa de la prosperidad y la riqueza, custodios de tesoros escondidos en cavernas glaciares. Su naturaleza era retener, acumular, proteger la abundancia. Sin embargo, un maestro budista le hizo comprender que el apego a la riqueza es una ilusión que genera sufrimiento. Tras esta enseñanza, Miyolangsangma transformó su propósito: en lugar de guardar tesoros, ahora otorga protección a viajeros que buscan cruzar su dominio montañoso.
Su transformación no fue del todo desinteresada. Se cuenta que quien ascende a su montaña con reverencia y propósito legítimo recibirá bendición y seguridad. Pero quienes actúan con irreverencia, qui quienes contaminan su nieve sagrada o despojan la montaña de sus recursos, experimentarán su ira. Miyolangsangma es protectora, pero también defensora territorial.
En la era moderna, cuando miles de peregrinos y alpinistas buscan ascender al Everest, la devoción a Miyolangsangma ha adquirido un carácter urgente. Los guías locales sherpas todavía hacen ofrendas ceremoniales antes de expediciones, sabiendo que el verdadero permiso para escalar viene del acuerdo con la diosa de la montaña, no de gobiernos distantes. Miyolangsangma permanece, silenciosa en su pico nevado, arbitrando quién merece alcanzar la cumbre.