El legendario gurú que exportó el budismo al Tíbet
También conocido como Guru-Rinpoche, Lopon-Rinpoche.
Padmasambhava, conocido como el Gurú Rinpoche o «el Precioso Maestro», es la figura legendaria más importante en la historia del budismo tibetano. Aunque los historiadores sugieren que vivió durante el siglo VIII, la mayor parte de su vida se rodea de tales prodigios que la línea entre historia y mito se disuelve completamente. Padmasambhava es presentado como el maestro que, casi en solitario, convirtió al Tíbet entero a la fe budista.
Su origen es milagrosamente extraordinario: Padmasambhava nació de un loto, sin intervención de padre o madre terrenales. Esta nacencia lotífera es simbólica del budismo: como la flor de loto que emerge del barro pero permanece inmaculada, Padmasambhava emergió de circunstancias mundanas pero fue siempre puro. Según la leyenda, una vez alcanzó la madurez, voló al Tíbet montado en un tigre volador, viajero de manera imposible que subrayaba su naturaleza sobrenatural.
Una vez en Tíbet, Padmasambhava enfrentó la tarea aparentemente imposible de enseñar budismo a pueblos profundamente anclados en religiones locales y prácticas animistas. En lugar de rechazar todo lo anterior, practicó una forma de sincretismo inteligente: identificó los seres locales con deidades budistas, conectó las montañas sagradas con la cosmología budista, transformó gradualmente la fe sin destruir la identidad cultural. Su genio no fue la conquista religiosa sino la transformación molecular de lo existente.
Se lo recuerda especialmente por su hábito de vestir un sombrero de color rojo brillante, que en la tradición tibetana se convirtió en símbolo de su autoridad espiritual. A diferencia de otros maestros budistas que predican mediante enseñanza verbal, Padmasambhava enseñaba principalmente mediante el ejemplo, a través de actos de poder espiritual que dejaban atónitos a sus discípulos. Murió en meditación profunda, aunque la tradición sostiene que no murió sino que simplemente ingresó a un reino invisible.