El antiguo señor de los granos de mijo y la agricultura
También conocido como Hou Ji, Hou-Chi.
Houji es una figura legendaria de la antigüedad china cuya conexión con la tierra y el crecimiento de la vida comenzó de forma extraordinaria. Su nacimiento no fue ordinario: su madre, Jiang Yuan, pisó accidentalmente la huella sagrada dejada por el Emperador de Jade en el suelo, y por este contacto divino quedó embarazada de manera milagrosa. Este modo singular de concepción, que vinculaba a Houji directamente con la tierra y la voluntad celestial, marcó su destino desde el inicio.
A diferencia de otros dioses que heredaban sus dominios a través de la batalla o la deidad innata, Houji ganó su sabiduría agrícola viviendo en conexión profunda con la tierra. Sabía todo sobre la vida de las plantas, sobre los ciclos de crecimiento, sobre cuándo sembrar y cuándo cosechar. Era un verdadero maestro en el cultivo del mijo, el grano más importante de la antigüedad china, capaz de transformar un terreno árido en campos de abundancia. Su conocimiento no era producto de tradición escrita, sino de comunión constante con el suelo mismo.
La influencia de Houji fue transformadora. A medida que su sabiduría agrícola se extendía, aldeas enteras comenzaron a prosperar gracias a sus técnicas. El pueblo prosperó, creció en número y poder, y eventualmente se estableció la dinastía Zhou, uno de los períodos más importantes de la historia china. Houji pasó de ser un mortal concebido del cielo a un dios venerado como patrono de la agricultura, cuya bendición garantiza cosechas fecundas y la continuidad de la civilización a través de la tierra.