¡Dragones chinos!
También conocido como Lung.
Long, los dragones chinos, son uno de los Cuatro Animales Sagrados de la mitología china, ocupando un lugar de honor en la cosmología tradicional. A diferencia de sus contrapartes occidentales, que son generalmente representados como depredadores destructivos, los dragones chinos son criaturas profundamente benévolas, aliadas naturales de la humanidad cuando se les trata con respeto. Son seres de intelecto extraordinario, capaces de comunicarse y colaborar con mortales que saben cómo invocar su favor.
Los dragones chinos gobiernan todas las criaturas escamosas: peces y reptiles que habitan en el agua. Además, presiden el oriente, la región del amanecer y la renovación. Su poder sobre el agua es absoluto: controlan la lluvia, los ríos y los océanos, regulando los ciclos que permiten que la civilización prospere. Un dragón puede manifestarse de formas extraordinarias, transformándose de acuerdo con su voluntad. Pueden descender en forma de rocío delicado o manifestarse como inundaciones devastadoras, viajar como espíritu invisible o revelarse en gloria física deslumbrante.
La forma física de un dragón chino es una amalgama de características de diferentes animales, cada una contribuyendo su propia esencia: poseen cabeza de camello que sugiere docilidad pese a su poder, cuernos de ciervo que representan gracia y sutileza, cuello serpentino que habla de fluidez, cuerpo escamoso como el de una carpa que subraya su conexión con el agua, garras de águila que demuestran su dominio del cielo, y patas de tigre que aluden a su capacidad de movimiento rápido. En la tradición china, los Long se consideran espíritus más que bestias, entidades divinas que participan activamente en los asuntos del mundo visible.