Gobernante del Primer Tribunal del Infierno
También conocido como Ch'in-Kuang-Wang, Jiang Qinguang, King Qinguang, Qinguang Wang, Ts'in-Kwang-Wang.
Qinguang Wang es el gobernante del Primer Tribunal de Diyu, el infierno chino, y el primer magistrado que juzga las almas tras su muerte. Su posición lo coloca como el más importante de los Dioses del Inframundo, pues de su veredicto depende el destino inicial de cada alma. Todos los difuntos, sin excepción, deben comparecer ante él en el edificio de registro del infierno. Allí, tras los trámites burocráticos iniciales, son llevados a su Espejo Mágico de Retribución, un artefacto de poder incomparable.
Este espejo es el instrumento más temido del infierno. Fuerza al alma a contemplar cada detalle de su vida con una claridad y amplitud de visión insoportables. Cada pecado, cada pensamiento malvado, cada acción traidor se reproduce en el reflejo con una precisión aterradora. No hay escapatoria, no hay autoengaño posible: todo queda expuesto bajo la luz implacable del espejo. Tras esta visión devastadora, Qinguang Wang emite su veredicto. Los verdaderamente justos—aquellos cuya vida fue íntegra—toman el Puente Dorado directo al Paraíso Occidental, un viaje de ida que pocos consiguen. Los levemente culpables son enviados al Puente de Plata hacia el confortable aunque aburrido Paraíso del Sur, donde descansan antes de regresar al ciclo de renacimiento.
Los demás enfrenta castigos proporcionales a sus transgresiones. Diyu posee cámaras especializadas para cada tipo de crimen imaginable, desde el asesinato hasta la mala higiene personal. A diferencia de sus predecesores, Qinguang Wang fue designado por ser más severo: el Emperador de Jade consideraba que su antecesor Yanluo Wang era demasiado benevolente, permitiendo que demasiadas almas escaparan hacia el cielo. Bajo su administración más rigurosa, el equilibrio cósmico se ha restaurado.