El Gran Espíritu
También conocido como Alowatsakima.
Allowat Sakima es el Jefe Poderoso de la mitología lenape, el dios supremo de los pueblos que habitaban lo que hoy es Nueva Jersey, Delaware y Pensilvania. Su nombre resuena con autoridad absoluta, el título de una deidad que gobierna sobre todas las demás fuerzas sobrenaturales y sobre el mundo entero que creó.
La iconografía de Allowat Sakima combina símbolos de velocidad, agilidad y poder real. Posee las patas de un ciervo que corre velozmente, lo que le confiere la capacidad de desplazarse a través del mundo con rapidez sobrenatural. Estos miembros no son una debilidad, sino un reflejo de cómo la velocidad es una forma de poder: el que puede huir puede atacar cuando sea necesario, y el que es veloz puede llegar a cualquier parte antes que sus enemigos.
Junto a sus patas de ciervo, Allowat Sakima lleva un portentoso tocado de plumas de águila. Estas plumas conectan al dios supremo con los cielos, con la visión de altura, con la perspectiva que solo poseen los seres capaces de elevarse sobre la tierra. El águila es el rey de los cielos en muchas culturas, y sus plumas son símbolo de nobleza, valentía y autoridad sin cuestionamiento.
Para los pueblos lenape, Allowat Sakima era más que una deidad: era la garantía de que el universo tenía un orden y un guardián supremo. Era el fundamento sobre el que se edificaba toda la ley tribal, toda la moral y todo el sentido de pertenencia a la comunidad. Bajo su reinado, el caos no tenía cabida.