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Dioses y Diosas

Areop-It-Eonin

Dios del fuego de Nauru

Joven y brillante araña Dios del Fuego

Areop-It-Eonin es el dios del fuego en la mitología de Nauru, y su origen es tan singular como su naturaleza. Nació de forma sobrenatural de una mancha en el caparazón de una tortuga primordial llamada Dabage. Este nacimiento extraordinario, tan alejado de los cauces ordinarios de la generación, marcó su carácter: fue un ser lleno de energía, ingenio y una audacia casi irrespetuosa hacia las normas establecidas.

Siendo aún joven, Areop-It-Eonin sintió un impulso irreprimible de ascender. Trepó sin descanso por todo el cielo, atravesando sus capas hasta llegar a la morada más alta. En su camino pasó junto a la casa del Señor Trueno y su esposa, la Reina Rayo, y prosiguió hasta alcanzar el dominio del Anciano Areop-Enap, su predecesor en la creación. El viejo dios había estado aguardando la visita de este joven intrépido, pues conocía su naturaleza y sus capacidades.

Areop-Enap le encomendó una misión que parecía simple pero que era de vital importancia: obtener fuego para cocinar el pescado celestial. Sin cuestionarse, el joven dios descendió hasta la morada del Señor Trueno, quien dormitaba entre tormentas. Areop-It-Eonin tocó a la puerta con cortesía, y la Reina Rayo le abrió. Con un pretexto ingenioso, pidió un trozo de leña encendida, y ella, conmovida por su juventud y sus modales, le ofreció una generosa porción, aunque le advirtió que guardara silencio para no despertar a su marido, pues su cólera era terrible.

Sin embargo, la excitación de Areop-It-Eonin ante la posesión del fuego era incontable. Danzó, cantó y profirió gritos de alegría, lo que despertó de inmediato al Señor Trueno, quien rugió de furia. El joven dios, viendo el peligro, ondulaba el fuego con creciente rapidez mientras huía, hasta que el Trueno chocó contra la madera ardiente y cayó agonizante. Areop-It-Eonin regresó triunfante con el fuego sagrado para Areop-Enap, quien lo recompensó permitiéndole habitar eternamente en el cielo. Se cree que en su descenso derramó gotas de fuego que cayeron a la tierra, otorgando a los mortales el don del fuego.

Otra ficha al azar