Diosa de las profundidades de los peces
Latmikaik es la diosa del mar en la mitología de Palaun, una isla de Micronesia. Su origen es tan primordial como el de los propios océanos: según la tradición palauana, Latmikaik emergió de KIM, la Almeja Gigante Primordial, aquella concha infinita que contenía los misterios de la creación. Del seno de KIM nació Latmikaik, ya dotada de poder y conocimiento, lista para gobernar todo cuanto bulle bajo las olas.
A diferencia de otros dioses del mar en mitologías más lejanas, Latmikaik no es una deidad pasiva o meramente simbólica. Es una generadora activa de vida: de su poder fecundo nacieron multitud de dioses menores, todos ellos deidades de peces específicos o regidores de aspectos particulares del dominio marino. Más aún, de ella proceden todos los peces que nadan en los océanos de Palaun y sus alrededores. Cada escama, cada aleta, cada criatura marina porta algo de la esencia divina de Latmikaik. Su maternidad sobre el mundo acuático es completa y absoluta.
Los relatos antiguos mencionan que Latmikaik tiene un compañero en los asuntos cosmológicos: el dios del cielo Tpereakl. Sin embargo, esta asociación es más nominal que operativa. Mientras que Tpereakl reina en la bóveda celeste, lejano y elevado, Latmikaik permanece fundamentalmente ligada a su dominio acuático. No hay encuentros frecuentes entre ambos, pues sus reinos, aunque adyacentes en la estructura del cosmos, están separados por fronteras infranqueables. Cada uno gobierna su esfera con autoridad absoluta, pero sin interferencia mutua.
Lo que caracteriza a Latmikaik es su visceral conexión con todo lo que vive en el agua. No es la diosa de la navegación o del comercio marino, sino de la vida marina misma. Los pueblos de Palaun reconocían en ella la razón de que sus aguas fueran abundantes, de que los peces acudieran a sus redes, de que la riqueza del océano permaneciera accesible. Latmikaik no otorga favores caprichosos: es la encarnación de la fecundidad y la provisión continua del mar.