Dios del Inframundo del Renacimiento
También conocido como Anedjti, Anezti.
Andjety, junto con su esposa Anit, posee una responsabilidad fundamental en la mitología del Inframundo: son las deidades que aseguran tu existencia continua en el mundo de los muertos. Sin ellos, la vida después de la muerte sería imposible. Andjety no comenzó siendo una figura importante: originalmente fue un dios menor de las mascotas y los animales de granja, un patrón de los rebaños y las criaturas domesticadas. Su ascenso al poder en el Inframundo representa una transformación radical de función divina.
El símbolo de su pasado pecuario permanece visible en su forma actual. Andjety lleva un bastón de pastor, el instrumento característico del cuidador de animales. Aún más peculiarmente, porta sobre su cabeza los órganos internos de una vaca. Esta no es una decoración caprichosa sino un recordatorio permanente de dónde vino, una forma de honrar su función anterior. Es como si dijese: « Fui pastpor antes de ser dios del Inframundo, y esto no me avergüenza ».
Lo que resulta notable es cómo los antiguos egipcios estructuraban sus divinidades: un dios podía ser promovido o descendido de posición dependiendo de las necesidades religiosas, llevando consigo sus atributos anteriores como insignias de su historia. Andjety no rechazó su pasado como ganadero para asumir un nuevo rol más prestigioso. En cambio, lo integró completamente en su identidad, demostrando que en la religión egipcia no existía una jerarquía de « roles dignos ». Todos servían un propósito en el gran tapiz cósmico.