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Dioses y Diosas

Heh

Dios egipcio del cielo

Dios del cielo y del infinito

También conocido como Hah, Hu, Huh.

Heh era una de las ocho deidades primordiales de la Ogdoad, los dioses del caos original según la cosmología egipcia. Se le conocía principalmente por su papel cosmológico como soporte del cielo: se representaba con los brazos levantados, sosteniendo la bóveda celeste para impedir que cayera sobre la tierra. Su nombre mismo evocaba la grandeza sin límites, pues Heh encarnaba el concepto del infinito y la eternidad sin fin.

En la mitología egipcia, el número un millón se asociaba específicamente con Heh, como si representara la cantidad más grande concebible para una mente antigua. Era la medida del infinito hecho cifra, la eternidad expresada en guarismos concretos. Los textos funerarios lo mencionaban en contextos de renovación perpetua y ciclos inmortales. A veces se le representaba con forma de rana o sapo, animal que en Egipto se relacionaba con la abundancia y el renacimiento, aunque las fuentes antiguas son imprecisas sobre el significado exacto de esta forma divina.

Heh formaba pareja divina con Hauhet, su consorte, completando así la dualidad que caracterizaba a los ocho miembros primordiales de la Ogdoad. Juntos representaban la amplitud del espacio infinito y la eternidad sin fin. Su culto, aunque menos visible que el de otros dioses solares o funerarios, reflejaba una preocupación genuina de los antiguos egipcios por entender los límites del universo que habitaban y la duración interminable de los ciclos cósmicos.

En los Textos de las Pirámides, el nombre de Heh aparecía en conjuros destinados a asegurar la inmortalidad perpetua del faraón. Los sacerdotes invocaban a Heh para garantizar que el cielo permanecería suspendido en su lugar y que la existencia continuaría sin interrupción. Su inclusión en la Ogdoad lo situaba entre las fuerzas más antiguas y fundamentales de la creación, anteriores incluso a Ra y a los grandes dioses dinásticos que posteriormente dominarían el panteón.

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