Diosa de la leche
Iat era una diosa oscura de atributos muy específicos y limitados: la diosa de la leche. Su nombre evoca la sustancia blanca que proporciona alimento a los recién nacidos, y su culto se concentraba en los templos destinados a la maternidad y la lactancia. Poco se sabe de sus representaciones artísticas o de los rituales específicos que se le dedicaban.
En cierto sentido, Iat ocupaba un lugar en la mitología similar al de un administrador: no era una deidad de gran poder cósmico, sino una supervisora de funciones vitales pero prácticas. Su rol era asegurar que hubiera suficiente leche para alimentar a todos los niños de Egipto, una preocupación que, aunque vital, no generaba los grandes mitos ni las épicas que rodeaban a dioses más prominentes. Su trabajo era discreto, imprescindible pero invisible.
La ausencia de narrativas heroicas sobre Iat no disminuía su importancia en el mundo cotidiano de los hogares egipcios. Las madres y las comadronas la invocaban, seguramente con la intimidad de quien se dirige a alguien cercano en lugar de a un poder lejano. Iat era la diosa del hogar, de la función más elemental de la maternidad. Su culto probablemente nunca alcanzó los templos mayores, pero subsistía en los santuarios privados donde las familias honraban a sus divinidades protectoras.