Diosa del amor oscura
También conocida como Chiun, Kiun.
Ken era una diosa del amor, aunque de una naturaleza más oscura y compleja que la que pudiera esperarse. Probablemente fue adoptada del panteón asirio, lo que explica ciertos elementos de su iconografía que parecen no encajar perfectamente en la tradición religiosa egipcia pura. Su culto reflejaba los intercambios culturales que se producían a través del comercio y las conquistas militares en el Oriente Próximo.
Se la representaba de formas que resultaban transgresivas para la sensibilidad faraónica convencional. Desnuda sobre un león —animal de ferocidad incontrolable— sostenía serpientes en una mano y flores en la otra. La combinación de elementos evocaba la dualidad de la sexualidad: hermosa y peligrosa simultáneamente, generadora de vida pero capaz de causar daño. Ken no era la diosa del amor dulce o romántico, sino del deseo crudo, de la atracción que era tanto amenaza como promesa.
Su culto nunca alcanzó la magnitud de diosas más tradicionales como Hathor o Isis, pero su presencia indica cómo el panteón egipcio asimilaba y adaptaba influencias extranjeras. Ken representa un momento en la historia religiosa donde Egipto era suficientemente cosmopolita para adoptar deidades asirias y incorporarlas a su comprensión de lo divino. Su imagen perturbadora recordaba que el amor no era siempre un sentimiento puro y controlado, sino una fuerza salvaje que podía consumir y destruir tanto como crear.