Dios del Caos Primordial
También conocido como Kek, Keku.
Kuk era una de las ocho deidades primordiales de la Ogdoad, el dios del caos oscuro que precedió a la creación ordenada del mundo. Su nombre significaba literalmente « caos », « oscuridad primigenia », los estados de ausencia que debieron ser dominados antes de que la realidad tomara forma. Kuk personificaba las aguas infinitas, indiferenciadas, sin orden ni sentido, el estado que los egipcios temían más que cualquier otro: la entropía absoluta.
Con su consorte Kauket, Kuk generaba el crepúsculo, ese momento liminal donde el orden del día cedía ante la oscuridad de la noche. En cierto sentido, aunque su función era cosmológicamente necesaria, Kuk representaba el lado temible de la existencia: lo que podría suceder si el caos nunca fuera transformado en cosmos. Los egipcios sentían un respeto temeroso hacia deidades como Kuk, reconociendo que incluso los dioses necesitaban fuerzas oscuras para existir, pero rezando fervientemente para que esa oscuridad nunca regresara.
Su existencia subrayaba una característica fundamental de la cosmovisión egipcia: el orden no era natural ni eterno, sino frágil y constantemente amenazado. El caos no había sido simplemente derrotado en un momento primordial; persistía eternamente, contenido apenas por el trabajo diario de los dioses y los rituales de los mortales. Kuk encarnaba esa amenaza perpetua. Su inclusión en la Ogdoad como fuerza necesaria indica que los antiguos no eran ingenuous optimistas sobre el universo, sino que entendían profundamente la fragilidad de la realidad que habitaban.