Diosa madre de las madres y de la maternidad
Mut era la diosa madre, consorte de Amón-Ra durante el apogeo de esa deidad y madre de Khonsu, el dios lunar. Su poder era formidable aunque frecuentemente eclipsado por el de su marido. Mut se esforzó activamente por amalgamar en su identidad a todas las grandes diosas del panteón, aspirando a ser la única diosa suprema así como Amón-Ra era el dios supremo. Se hacía llamar « La Dama del Cielo » y « La Reina de los Dioses », títulos que proclamaban sus ambiciones universales.
Su símbolo era el buitre, ave que los antiguos asociaban con la maternidad protectora —el buitre cuida obsesivamente a sus crías—. Aunque pareciera extraño adorar a un carroñero, para los egyptcios el buitre encarnaba la vigilancia maternal constante, la disposición de la madre a proteger a sus hijos contra cualquier amenaza. El buitre no comía seres vivos sino los restos de los muertos, participando así en los ciclos de transformación y renovación que fascinaban a los religiosos antiguos.
En los textos apócrifos, Mut ayudó a Isis a recopilar los pedazos dispersos de Osiris, asistencia que refuerza su papel como deidad de la reintegración y la renovación. Cuando llevó a cabo esta tarea macabra, también sustituyó la cabeza y el corazón de Osiris por versiones recreadas. Esta participación en los misterios más profundos de la resurrección elevaba a Mut más allá del rol de simple consorte, colocándola como actriz central en el drama de la regeneración post mortal. Su culto, aunque eventualmente absorbido en mayor medida por el de Isis, mantuvo siempre su fuerza en Tebas, donde era venerada como reina suprema de la totalidad divina.