Dios ciempiés de la fertilidad y la protección
También conocido como Sep.
Sepa es el dios egipcio de la protección y la fertilidad, representado típicamente en forma de ciempiés gigante. Su nombre, que significa literalmente «el ciempiés», refleja su forma animal más característica, aunque ocasionalmente aparecía con cabeza de burro o momificado con dos pequeños cuernos. Esta multiplicidad de aspectos visuales sugiere que Sepa, como muchas deidades menores egipcias, fue sincretizado con otras fuerzas divinas a lo largo de los siglos.
Sepa actuaba de manera similar a Khepri, el escarabajo pelotero que simbolizaba la renovación y la regeneración. Ambos dioses compartían la función de protectores y facilitadores de los procesos de creación y fertilidad, aunque Khepri se enfocaba en la transformación cósmica mientras que Sepa se ocupaba de asuntos más terrenales relacionados con la propagación de la vida en el mundo humano. La abundancia de patas del ciempiés hacía que fuera una criatura perfecta para simbolizar el movimiento vital, la actividad perpetua, la multiplicación.
Un rol específico de Sepa era la protección contra las mordeduras de serpientes y escorpiones, criaturas igualmente peligrosas del desierto y la casa egipcios. Esto sugiere que los antiguos egipcios veían en el ciempiés un aliado natural contra otras criaturas venenosas, una especie de campeón menor en la batalla continua contra lo peligroso. Los amuletos que lo representaban se llevaban para evitar ataques letales de animales venenosos.
Aunque hoy es apenas recordado, Sepa fue lo suficientemente importante como para incluirlo en los textos de las pirámides y en representaciones funerarias, lo que indica que los antiguos egipcios creían que su protección era necesaria incluso en el viaje hacia el más allá.