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Dioses y Diosas

Lasas

Diosas del destino etruscas

Diosas funerarias etruscas

También conocida como Lasa, Lasae.

Las Lasas son diosas del destino etruscas, seres alados que guardan las tumbas y median entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Cada mortal etrusco era asignado con una Lasa personal al nacer, una divinidad que funcionaba como ángel de la guarda durante la vida terrenal. Cuando el mortal fallecía, su Lasa correspondiente permanecía junto a su tumba, vigilante perpetua que garantizaba su comodidad y seguridad en el más allá. Esta relación personal y continua entre Lasa y mortal era fundamental en la religión etrusca.

Las Lasas están asociadas con el destino personal de una manera que va más allá de la simple vigilancia pasiva. Aunque su función principal tras la muerte es custodiar, durante la vida probablemente ejercían influencia más activa, guiando y empujando suavemente al mortal a lo largo de su camino predestinado. Eran diosas que podían intervenir en asuntos humanos, aunque siempre dentro de los parámetros del destino ya establecido. Su naturaleza es fundamental para entender cómo los etruscos conceptualizaban la relación entre libre albedrío y destino: ambas fuerzas coexisten, la Lasa guía pero no compele.

Físicamente, las Lasas se representan como doncellas hermosas, dotadas de alas que les permiten moverse entre mundos, coronadas con diademas que indican su estatus divino. Llevan espejos, un atributo que ha desconcertado a estudiosos modernos: ¿espejos para comprobar que los muertos están realmente difuntos? ¿Símbolos de auto-conocimiento? ¿Instrumentos para reflejar la voluntad divina? Las Lasas parecen estar asociadas también con Turan y Alpan, sugiriendo conexiones entre el destino personal, el amor y la belleza. Juntas, estas diosas tejen una red de influencias que moldean la existencia desde el nacimiento hasta después de la muerte.

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