Otro dios etrusco parecido
Satre es un dios etrusco sobre el que muy poco se conoce con certeza, una deidad cuya identidad y función se esconden tras un velo de especulación e incertidumbre. Las fuentes antiguas tienen poco que decir sobre él, y las menciones que existen son tan vagas que permiten múltiples interpretaciones. Una hipótesis inicial sugiere una posible relación con Saturnus, la deidad romana del tiempo y la edad dorada. Sin embargo, esta conexión es probablemente incorrecta, o al menos no representa la explicación más probable de la identidad de Satre.
La dificultad fundamental en estudiar a Satre radica en la premisa de que la información sobre los etruscos es escasa. Incluso para deidades mejor documentadas, la cantidad de material superviviente es limitada. Para un dios tan obscuro como Satre, la información se reduce casi a la nada. Esto genera una especie de círculo vicioso: porque sabemos tan poco sobre Satre, es imposible investigar más profundamente; porque no existe investigación profunda, el conocimiento permanece limitado. Satre se convierte así en un símbolo de todo lo perdido en la mitología etrusca.
La historia de cómo la mitología etrusca fue transmitida incluye un cierto grado de humor negro. Se cuenta que eruditos intentaron resistir la tentación de llamar a Satre «Jean-Paul», una broma que probablemente se refiere a Sartre, el filósofo francés. Esta anécdota sugiere que incluso aquellos que estudiaban seriamente la religión etrusca reconocían el carácter fragmentario y a veces absurdo de su tarea. Satre permanece como un enigma que posiblemente nunca será resuelto, un dios etrusco que optó permanentemente por el silencio histórico.