Dios de la caza y/o Dios del ganado
Nyyrikki es el dios finlandés de la caza, hijo de Tapio —el dios árbol del bosque— y de Mielikki, la diosa de la naturaleza. Como heredero de estos poderes combinados, Nyyrikki representa el punto de intersección entre el bosque mismo y la actividad humana de la caza. Es el ser que media entre el mundo natural y las necesidades de los cazadores.
Poco se registra de él en los textos antiguos, excepto que comparte el árbol genealógico extraordinario de su familia, ese linaje divino donde uno de los padres es literalmente un árbol hecho dios, y el otro es la fuerza de la naturaleza que lo ama. Nyyrikki hereda tanto el poder estático de Tapio como la actividad dinámadora de Mielikki, convirtiéndolo en una deidad de acción controlada, de poder canalizado hacia propósitos específicos.
Los cazadores finlandeses veneraban a Nyyrikki antes de partir a la caza, pidiendo su bendición y sus habilidades. Era a quien se dirigían cuando necesitaban que los animales de caza estuvieran disponibles, cuando precisaban que su puntería fuera certera, cuando buscaban asegurar una caza exitosa. El dios de la caza era su patrón, su guardián en los bosques donde la vida y la muerte se encontraban en delicado balance.