Dios de la agricultura y la fuerza
También conocido como Bala-Râma, Balabhadra-Râma, Balarâma.
Balarâma es el dios de la agricultura y la fuerza bruta en la mitología hindú, hermano de Krishna, el dios supremo héroe de épocas antiguas. Ambos compartieron el vientre materno en circunstancias extraordinarias: fueron rescatados de una muerte segura a manos de su tío Kamsa, un demonio que los perseguía. Esta conexión primordial de origen común vinculó sus destinos de manera indeleble.
A diferencia de su hermano Krishna, cuya piel es oscura como el loto nocturno, Balarâma posee tez clara y pálida. Esta diferencia cromática los distingue físicamente de manera dramática, haciendo que el contraste entre ambos sea visual y simbólico: Krishna representa la sabiduría y el carisma divino, mientras que Balarâma encarna la fuerza física bruta y la vitalidad corporal. En las representaciones artísticas, esta dicotomía se subraya constantemente.
Los últimos años de Balarâma estuvieron dedicados a tareas más mundanas que las de su hermano. Mientras Krishna se entregaba a las complejidades de la política cósmica y el liderazgo heroico, Balarâma labraba los campos, trabajando con el arado. Esta ocupación lo vincula a la tierra y a la fecundidad agraria. Se cuenta también que empleaba su enorme fuerza para castigar a quienes lo provocaban, utilizando su poder corporal de manera directa y contundente.
Balarâma representa un arquetipo importante: la fuerza sin sofisticación intelectual, la laboriosidad sin pretensión divina, la capacidad de hacer el trabajo difícil que sostiene la civilización. Es el dios del trabajador, no del filósofo, y su valor reside precisamente en esta diferencia.