Una bruja niñera del infierno
Pûtanâ fue una demonisa en la tradición hindú legendaria, una de las muchas enemigos de Krishna enviadas para asesinarlo cuando era infante indefenso. Su nombre mismo evoca la idea de algo podrido y corrompido, siendo ella personificación de maldad y corrupción espiritual disfrazada en forma aparentemente benevolente.
La estrategia de Pûtanâ fue elegante en su simplicidad perversa: se infiltró en el hogar donde Krishna estaba siendo criado, obteniendo puesto de nodriza de confianza. Una vez ganada la proximidad necesaria al infante sagrado, reveló su verdadera naturaleza: sus pezhos fueron envenenados con toxina mortal, diseñada para matar al bebé cuando succionara buscando alimento.
Sin embargo, Pûtanâ no había calculado que estaba tratando con no un infante ordinario sino con una encarnación de Vishnu, el dios supremo. Krishna succionó con intensidad extraordinaria, absorbiendo no solo la leche envenenada sino toda la esencia vital de la demonisa. La fuerza de su succión fue tan violenta que extrajo completamente a Pûtanâ desde adentro hacia afuera, dejando nada más que una cáscara vacía de piel desmoronada.
Lo que lo hace particularmente irónico es que Krishna, siendo un bebé divino, parecía incluso encontrar la experiencia divertida. Según relatos antiguos, río con placer ante la caída de su atacante, disfrutando con la digestión sin problemas de veneno que habría sido fatal para cualquier ser ordinario. Su aparato digestivo divino transmutó la toxina en ambrosia sagrada.